Monday, January 08, 2007

El lado oscuro del ser humano: Experimento Milgram

Vivimos dias de contrastes. En la tele se mezclan anuncios de juguetes con la ejecución de un dictador, telemaratones humanitarios con bombas terroristas, turrones, langostinos y hambre a miles de kilometros…

A uno le hace reflexionar y preguntarse cual de las dos caras es la autentica del ser humano… o peor, realmente nosotros, que seguro que todos nos consideramos buena gente, podriamos llegar a ser autenticos monstruos en segun que circunstancias?

En 1963, Stanley Milgram, psicólogo en la Universidad de Yale, realizó un experimento para intentar medir el sadismo de una “persona normal” en circunstancias de presión psicologica.

El experimento era sencillo. Puso una serie de anuncios en la prensa local para reunir un grupo heterogéneo de personas, a quienes se les indicaba que iban a participar en un estudio sobre la memoria. A cada una de ella se le presentaba un segundo individuo (un gancho, parte del experimento) que ejerceria el papel de “alumno”.

El “alumno” se sentaria en una especie de “silla electrica” de la que no podria salir, en una habitacion. Y en la habitacion contigua estaria el autentico sujeto a estudiar, que ejerceria el papel de “profesor”. El “profesor” leeria a traves de un microfono una serie de test que el “alumno”, a quien no puede ver pero si oir, deberia responder. Si el “alumno” acertaba, no ocurria nada, pero si fallaba, el “profesor” deberia ir activando una serie de palancas que descargarian sobre el alumno crecientes descargas electricas, en funcion de los fallos de este.

Logicamente, el alumno, que recordemos que era un gancho, no recibiria ninguna descarga, pero se quejaria como si lo hiciera…
Las descargas electricas se reparten en 30 palancas, con valores crecientes desde los 15v hasta los 450v. Evidentemente, el “alumno” se encargaria de fallar las respuestas para garantizar que el maestro se vea en la obligacion de ir pulsando las 30 palancas. Así, a medida que el nivel de descarga aumenta, el “alumno” comienza a quejarse cada vez mas, a golpear la pared que lo separa del “maestro” y comunicará su condición de enfermo del corazón, luego aullará de dolor, pedirá el fin del experimento, y finalmente, al alcanzarse los 270 voltios, gritará de agonía. Lo que el participante escucha es en realidad un grabación de gemidos y gritos de dolor. Si el nivel de supuesto dolor alcanza los 300 voltios, el “alumno” dejará de responder a las preguntas y de quejarse, lo que hara suponer que ha perdido el conocimiento o algo peor…

Por lo general, cuando los “maestros” alcanzaban los 75 voltios, se ponían nerviosos ante las quejas de dolor de sus “alumnos” y deseaban parar el experimento pero la férrea autoridad del investigador les hacía continuar. Al llegar a los 135 voltios, muchos de los “maestros” se detenían y se preguntaban el propósito del experimento. Cierto número continuaba asegurando que ellos no se hacían responsables de las posibles consecuencias. Algunos participantes incluso comenzaban a reír nerviosos al oír los gritos de dolor provenientes de su “alumno”.

Si el “maestro” expresaba al investigador su deseo de no continuar, éste le indicaba imperativamente y según el grado:
¡Continúe, por favor!
¡El experimento requiere continuar!
¡Es absolutamente esencial que usted continúe!
¡Usted no tiene opción alguna! ¡Debe continuar!

Si después de esta última frase el “maestro” se negaba a continuar, se paraba el experimento.

En el experimento original todo el mundo paró en algun punto para cuestionar el experimento. Otros incluso dijeron que devolverían el dinero que les habían pagado… pero lo mas increible llego a la hora de analizar los resultados…

Previamente a la realizacion del experimento, el equipo de Milgram pronostico, mediante encuestas a estudiantes, adultos de clase media y psicologos, que solo un minimo porcentaje de sadicos aplicarian el maximo voltaje, mientras que el resto, dejaria voluntariamente el experimento, alrededor de los 130v. Cuando se analizaron los resultados, se descubrio, con gran revuelo entre la comunidad cientifica, que el 65% de los individuos sometidos a estudio aplicaron el maximo voltaje, y no solo eso, sino que nadie paro el experimento en los 300v, cuando el alumno deja de dar señales de vida…

De aquel experimento se hizo una pelicula cientifica llamada Obedience (Obediencia), que antes de Internet era bastante dificil de encontrar… Dura 45 minutos y esta en ingles, pero resulta interesante:

Pelicula Obedience: Ingles - 45 minutos (ver video)
Detalles del experimento: de Wikipedia (ver enlace)

Despues de ver el video, alguien podria pensar que ese nivel de obediencia y esa crueldad podria deberse al momento social, al tipo de sociedad en el que se vive, al momento historico.. etc Pero este experimento se ha repetido varias veces en la historia, y en 1999, Thomas Blass, profesor de la universidad de Maryland, publicó un análisis de todos los experimentos de este tipo realizados hasta entonces y concluyó que el porcentaje de participantes que aplicaban voltajes notables se situaba entre el 61% y el 66% sin importar el año de realización ni la localización de los estudios…. da que pensar verdad?

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